El asunto es que ahora eres adulto y no puedes permitir que unos adolescentes te digan hoy a que temer y a que no.
Seguro habrás notado que muchas cosas que, durante tu niñez y adolescencia, te provocaban risa y burla, ya no lo hacen más. Es decir, muchas cosas que hoy vemos con seriedad son las que los niños y adolescentes veían como motivo de burla.
Mientras estabas en la primaria, tus compañeros y tú solo buscaban la manera de divertirse con lo que sea y una de esas maneras era burlarse de otro compañero que estuviera delante de ellos para realizar una exposición.
Ahora ya has crecido, eres adulto, no estás en una escuela exponiendo en busca de una calificación; ahora ya eres un profesional o te encaminas a ello y tendrás delante de ti, no niños adolescentes, sino profesionales y adultos con una perspectiva madura de las cosas; así que olvida ya esas pasadas experiencias y el miedo a hablar en público que te causaron.